metodos anticonceptivos

Diarios de sangre

Hace un año que no escribo en el blog, y vuelvo para escribir de ésto, quién me mandará a mí.

Para les híper sensibles a la sangre, para les que no entiendan que las mujeres sangramos más de la mitad de nuestra vida, unos cuatro días al mes, para les que no puedan digerir que la vida misma es sangre, pueden cerrar ahora este post porque voy a hablar explícitamente de temas relacionados con ella.

Me pasé la adolescencia sin pronunciar la palabra regla (aún hoy me cuesta) y creo que desde hace sólo un año, más o menos, puedo decir cualquier palabra sinónima a ésta como “menstruación” delante de mi madre, mi hermana, incluso mi padre y el resto de la gente, aunque sigo sintiendo un pequeño vuelco en el estómago cuando me atrevo a hacerlo. No entiendo muy bien el motivo, quiero decir que no siento que recibí una educación que desnaturalizara este tema, pero tal vez tenga que ver con constelaciones familiares o simplemente la propia presión de la sociedad y el tabú enorme que es el sangrado femenino. Recuerdo que el primer día que me vino la regla (creo que a los 14 años) lloré y me sentí muy mal, algo se había terminado y otra cosa “asquerosa” se abriría paso en mi cuerpo “cada 28 días”.
(Para mí estar escribiendo sobre esto es un ejercicio enorme.)

menstruacion

De esa misma manera pasaron los años, queriendo negar que existía, queriendo evitarla, queriendo controlarla. Nunca la recibí con alegría, y durante muchos años tomé anticonceptivos orales, coincidiendo con varias parejas estables. Incluso en una época terrible de estrés, insomnio y desórdenes alimenticios (creo que en 2012), pasé 7 meses sin tenerla.

Como ya he dicho en varios posts en redes sociales, creo fehacientemente que la vida me ha llevado a Argentina para ponerle un cuerpo a mi ser. El cuerpo que he negado siempre. La suma de varios acontecimientos: haber conocido a un grupo de mujeres maravilloso, acercarme a la astrología y a los diarios de mujeres (gracias a ellas), y encontrarme con un compañero que me ayuda en todas las dificultades que siempre tuve con mi autoestima, han hecho que cada día me sienta más feliz y sea más consciente de que soy toda una, sin disociaciones.

Menciono la astrología (y enlazo la palabra a Romina, visitadla) porque aunque sé que es un tema también muy estigmatizado en la sociedad europea, entender que las mujeres somos cíclicas y que en esos ciclos tiene un papel fundamental la luna y otros planetas, me ha ayudado muchísimo a conocerme, descubrirme de otra forma, y sobre todo, aceptarme así, como todas somos por naturaleza, hormonales y cambiantes, tan maravillosas y conectadas con el planeta que incluso nos influye el macro cosmos. (Os juro que nunca imaginé que escribiría cosas así).

astrologia

Dentro de toda esta nueva búsqueda por amarme y conocerme, empecé a sentir cambios muy positivos en cuanto a mis menstruaciones. Cada vez que pasaba unos meses seguidos con mi pareja (ya que al principio teníamos una relación a distancia), la regla se regularizaba y venía entre los días 28 y 30 (me haces bien, me haces bien, me haces bien, como canta Jorge Drexler). Me mudé definitivamente a Argentina en noviembre de 2018, y empecé a experimentar cosas todavía más increíbles (al menos para mí). En el comienzo de varios periodos, estando dormida, me despertaba justo antes de sangrar, iba al baño corriendo, y el flujo comenzaba. He podido comenzar a sentir el momento exacto en el que voy a sangrar, adelantándome a ello, caminando por la calle, estando dormida (que para mí es lo más impresionante), o en cualquier otra situación (no todos los meses, pero casi todos). Para una persona que siempre negó un tema así, que trataba siempre de no reconocerse “como mujer que sangra”, empezar a tener sensaciones como éstas ha sido (y me cuesta escribir la palabra que viene a continuación, porque significa abrazar todo lo que traté de destruir): MARAVILLOSO.

sangre

Tan maravilloso que me ha parecido poético, que me ha inspirado como artista, y que me ha movido a ponerme a escribir sobre todo ello. Algunas de mis amigas tienen un calendario lunar donde apuntan cada día cómo se sienten y es muy interesante analizar que se repiten patrones dentro de ese ciclo constante que vivimos, pero yo aún no he sido capaz de hacerlo por falta de constancia. Es mi próxima tarea pendiente. Me lo tomo con calma y disfruto del camino.

Por casualidades de la vida, hace un mes tuve otra oportunidad para profundizar en estos temas, en Soria, mi ciudad natal. En momentos así es cuando te planteas que tal vez las cosas suceden por algún motivo y piensas en la magia. No podía creer que justo en las fechas en que visitaba a mi familia al otro lado del atlántico, Cinthia, del espacio Axis, organizase un ciclo de talleres titulado “Mujer lunar”, con Nuria Otmani (qué placer haberte conocido, hermana) como conductora de los mismos. Cinthia nos contó sobre los talleres a Ana y a mí tomando un café después de mucho tiempo sin vernos, y Ana me dijo: “Creo que sería importante que trates de hacer alguno.”
Probablemente Ana sea una de las personas (una de las únicas personas) a las que hago caso cuando me da consejos, así que cambié la agenda laboral para poder asistir a los dos días en que no estaría de viaje.

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Os confieso que al entrar al taller de “La bruja” el primer día, sentí tristeza al ver un grupo tan pequeño, aunque esto también nos brindó la posibilidad de llegar a una intimidad muy emocionante. Aún así, mujeres de Soria y alrededores, estad atentas a la página de este espacio porque Cinthia organiza cosas muy hermosas, muy accesibles y poco comunes en nuestra provincia. Ella en sí es una ser muy valiosa, así que todo lo que venga de sus adentros os hará bien.

Fotografía: Cinthia García

Por primera vez estuve en un círculo de mujeres dedicado a hablar de nuestra sangre, de compartir testimonios profundamente íntimos y de perder un poco esa vergüenza a reconocernos tal y como somos y dejar los tabúes a un lado. Me cuesta describirlo con palabras porque fue, en el presente y ahora en el recuerdo, felicidad pura. Plenitud. Les conté mis experiencias nocturnas a las otras mujeres mientras escuchaba también sus otros testimonios, y aprendí que no es algo que suceda frecuentemente. Entendí qué era realmente el free bleeding, y me apasionó escuchar, entre otras tantas cosas, sobre cómo nuestra sangre es un increíble abono para las plantas.

Si empezamos a abrazar a nuestra naturaleza, podemos ver que estamos completamente conectadas con la pachamama y que somos más poderosas incluso de lo que pensamos que somos.

Fotografía: Cinthia García

A través de todo este proceso me empecé a interesar por los diferentes productos que existen para convivir con la regla y adaptarnos a las reglas sociales. Yo estoy comenzando con la copa menstrual desde hace unos meses, pero acabo de comprar un par de braguitas menstruales Cocoro (de momento no me gustan demasiado los diseños, pero no tienen competidoras), unas compresas de tela de la marca Cyclo, y unas esponjas marinas de una marca alemana. Estoy en mi particular búsqueda de equilibrio conmigo misma y el universo, y por eso he decidido hacer esta inversión (que no es barata) para probar, tratando de apuntar a empresas nacionales, respetuosas con el medio ambiente y con medios de producción éticos y responsables. Cualquier sugerencia es bienvenida. Mientras tanto, os recomiendo leer los siguientes posts que me han ayudado muchísimo a tomar la decisión de cambiar mi modo de consumo con respecto a mi menstruación:

Probé todos los productos para la regla que existen y esto es lo que pienso de ellos
Fertilicé mi lechuga con sangre menstrual
¿Qué son las esponjas vaginales que recomienda utilizar la CUP?

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Este tema también está íntimamente ligado al ámbito sexual y reproductivo, ya que muchísimas mujeres toman anticonceptivos que hormonan y regulan de forma química y no natural nuestros cuerpos.
Yo lo he hecho y he tenido mujeres muy próximas que lo han hecho y que han pasado por procesos completamente traumáticos. Con esto no quiero decir que sean buenos o malos, yo tengo mi propia opinión y cada une tiene que hacer lo que crea conveniente con su ser, pero sé que no volveré a recurrir a la hormonación como método anticonceptivo. Recibir el sangrado cada mes es una celebración, ya que no hay nada en el mundo de lo que me sienta más alejada, que del deseo de ser madre. En todo este proceso también he contemplado la ligadura de trompas, he acudido a ginecólogas que me han tratado de sacar de la cabeza esa solución, y es una pena que las mujeres no tengamos más soluciones (porque no interesa), para evitar el embarazo, que hacernos daño a nosotras mismas o correr riesgos. En torno a este tema, me han parecido tremendamente interesantes los siguientes dos artículos:
Probamos todos los métodos anticonceptivos y esto es lo que opinamos de ellos
La marcha atrás es igual de efectiva que usar condón” (No os alarméis con el titular y leed el artículo, por favor)

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¿Qué pensáis de todo esto? Gracias por estar del otro lado de la pantalla y dejarme compartir un proceso tan terapéutico, sobre todo hablando de un tema tan silenciado. 
Gracias a las mujeres que estuvieron presentes en estos círculos y caminos y al hombre aliado que los vive día a día conmigo.