Día 153 · Vos

Hace casi exactamente dos meses publiqué esto en mi muro de facebook. El protagonista eras, eres tú. Vos. Vos. Vos.

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No me equivocaba. Escribí que estábamos perdidos. En realidad hubiese sido más adecuado escribirlo en singular. Estaba perdida. No fuiste lo único, pero sí una de las razones principales para quedarme durante tanto tiempo. Una epidemia de positividad.

Rápidamente la enfermedad se propagó por todos los rincones de mi cuerpo. Ya no era sólo tu inteligencia y tu humor lo que me estaba haciendo recuperar la salud que me había hecho perder un mundo demasiado normal. Qué extraña pandemia sanadora la tuya. 

Eran tus miradas, las carcajadas a dos, entendernos hablando con los ojos, tu barriga, tu barriga, tu barriga, tus pestañas, tu olor, tu cuello, tu sonrisa y tu energía. Tu buena onda, que contagia e inunda. 

Inundándome hasta derramarme en vasos que antes siempre estaban vacíos, me has ido emborrachando de esa palabra asustadiza que no voy a pronunciar, para que no se espante y salga corriendo. 

Y sí, estoy completamente tomada...

hasta cuando no me tomas.

Me duermes entre caricias que me han vuelto a recordar que tengo un cuerpo acariciable. 

Me avivas entre caricias que me han vuelto a recordar que tengo un cuerpo que arde.

Me revives sensaciones que creí que habían nacido muertas. 

Me siento más sexy. Me siento más libre. Me desnudo y veo más cerca lo que soy cuando estoy contigo, porque me ayudas a SER.

Y lo mejor es que si te marchas, todo eso no se borra. Me has enseñado a volverme más YO. El yo que no se marchita ni se escapa. El yo más valioso e independiente.

Y lo mejor es que si te quedas, lo hacemos. Lo intentamos. Seguimos aprendiendo. Quizá también te puedas volver más TÚ. Quizá pueda ayudarte a descubrir todo lo que yo veo de ti que sé que está y que aún no ha salido a la superficie. Podemos reavivar todo lo que se ha ido aletargando y darle un nuevo sentido. El sexto. El séptimo. El octavo. Te reto a llegar al noveno :)

Creo que podemos conseguirlo. Creo que hay algo que puedo responder a la eterna pregunta que haces sobre la almohada.

"Qué me hacés vos."

Yo no hago nada. ¿Qué nos hacemos?

Yo creo que nos damos sentido.

No lo perdamos. No nos perdamos.