Day 4 · La calle intransitable

Viajo sola. Me va bien así. Mi vida, de alguna manera, es soledad. Se trata de una soledad relativa, no sé explicarla bien, porque tengo a tantas personas en mi mente que no puedo decir que me haya sentido sola. Sin embargo sé que he echado mucho de menos a alguien a mi lado en algunos momentos. No es alguien específico.

Sin embargo, soy bruta. Siempre he encontrado un placer especial en conseguir las cosas por mí misma y eso me ha atrapado. Me ha llevado a pensar que no necesito a nadie más para cumplir mis objetivos. Me he encerrado. A veces me he torturado y me he dicho que acabaría sola para siempre. Realmente sería difícil encontrar a gente que quisiese estar alrededor cuando ni siquiera salía de casa, ni siquiera daba lugar a conocer a esa gente

Camino por la calle de la soledad, en la Candelaria, Bogotá. En este viaje me doy cuenta de que cumplir objetivos de forma independiente es una cosa, y que caminar sola, es otra.

A esta calle le quiero prometer que cuando vuelva a la rutina de la casa, de la ciudad, del trabajo, no la voy a caminar muy a menudo. Voy a salir a buscar a mi gente y voy a seguir cumpliendo objetivos, pero con equilibrio y con calma, rodeada de amigxs.

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