Te quiero.

"Te quiero", esas dos palabras que son siempre tan difíciles de pronunciar. 
La sociedad nos enseña más a odiar que a querer, porque la gente desea caminar ligera de peso, y llevar un "te quiero" a cuestas no es sencillo. O quieren hacernos creer que no lo es.

Por eso es mucho más fácil mirarse al espejo y decirse cualquier barbaridad momentánea: "Tápate esas piernas", "mira esas arrugas", "ojito con esa celulitis, que viene de otro mundo"...

Y me he cansado un poco. No voy a escribir un post hipócrita donde proclamo mi aceptación porque, por desgracia, creo que nunca me aceptaré al 100%. Pero tengo que confesarlo, quiero escribir alto y claro que, últimamente, te quiero mucho más. 

El feminismo, la sororidad, y la fotografía me han enseñado que no es cuestión del "qué es", que no es cuestión de una definición dada, sino de cómo se mira y se quiere. De quién lo mira y quién lo quiere.

Puede parecer un disparate mezclar tres términos así, pero si pienso en el proceso que me ha llevado a decirme que soy bonita y valiosa, veo los siguientes ejemplos prácticos:

1. ¿Por qué me quiero más gracias al feminismo? Porque sólo identificando machismos y micromachismos me he dado cuenta de que la belleza no se mide de la misma manera para los hombres que para las mujeres. Y para nosotras, el baremo es desproporcionado y cruel.

Busco tener un vientre plano y tonificado mientras que la última persona de la que me he enamorado no tiene nada de eso, quiero mantener mi dentadura perfecta pero amo la sonrisa de alguien con los dientes torcidos, porque, simplemente, me gusta ver a la gente sonreír.

¿Quién ha inventado las reglas de la belleza si a mí me remueve por dentro algo mucho más profundo que lo que veo y que ése ejemplo que me enseñan en la televisión o en cualquier otro medio de comunicación? Llego a la conclusión de que si amo más allá de los "defectos" y ni siquiera los identifico como tal, yo misma tengo también que quererme como quiero al resto, y mucha gente debería quererme y verme tan bella como yo veo al resto, sin seguir los cánones que nos venden. Así he llegado a querer entender que no soy la única persona que mira de esta manera las cosas, y entiendo que me quiero y que la gente me quiere.

2. ¿Por qué me quiero más gracias a la sororidad? Porque sólo haciendo workshops en los que he compartido el espacio con mujeres de todas las edades, mentalidades, bellezas, me he dado cuenta de que todas las personas somos maravillosas, y que no hay diferencias entre géneros, sino entre carácteres y entre valores y ética de cada individuo. He bailado con una mujer con muchas más curvas y peso que yo, que me hacía sentir envidia por la energía y la alegría con la que deslumbraba al resto. He aprendido que sólo respetándonos entre nosotras llegaremos al punto en el que nos respeten y en el que nos respetemos y nos queramos individualmente. 

3. ¿Por qué me quiero más gracias a la fotografía? Por varios motivos. He visto la gran mentira, he sido parte de ella. Los grandes retoques. Desde la publicidad, desde las top models, a las fotos de esa amiga a la que yo misma le enseñé a retocarse con photoshop (hace años, y no me siento orgullosa de ello).

Y después de analizar la gran mentira, de haber sido una fotógrafa de la gran mentira, de retocar a mis modelos y avergonzarme al mirar mis trabajos pasados, he descubierto la gran verdad. Que la fotografía que vale es la que captura el momento cotidiano, la sonrisa espontánea, el instante entre el "ponte así" y "te estoy haciendo parecer tonto/a, cambia de posición": esa carcajada que te sale cuando te sientes ridículo delante de una cámara. Ésa es la foto que vale.

O la del instante aún más real. El que ni siquiera se avisa. El que te pilla así, tirada en la cama, salvaje, bailando, saltando, de cualquier manera improvisada.

Para quererse, vale toda la fotografía siempre que sea sincera, se prepare o no (porque no es incompatible preparar un retrato y que sea un retrato sincero).

Pero para conseguir fotografías así, hace falta confianza entre quien dispara y quien está delante de la cámara. Me he dado cuenta de que mi amiga y compañera Laura Guijarro me ha hecho las fotos más bonitas de toda mi vida, porque ella sabe mirar queriendo. Y gracias a personas como ella, he descubierto que no es cuestión de lo que eres sino de cómo decides mirarte. Que es imposible ser bello/a o guapo/a para todo el mundo, porque depende siempre de cómo deciden mirarte, pero que decir "te quiero" a uno mismo debería ser el comienzo y la base. Que si no te quieren, es porque no saben mirar para quererte, y no te pierdes nada. 

Así que eso. Que te quiero. 

Guapa.

Loca.

Libre.

Sexy.

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Sonriente.

Lista. Carcajeante. Suave. Dulce.

Apasionada.

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Áspera. Ácida. Suspirante. Amarga. Buena. Sincera. Expresiva. Efervescente. Poderosa. Alegre.  

Cómplice. Bonita. Feliz.

Fotos de Laura Guijarro. Visita haciendo click aquí su web y maravíllate con su trabajo.